La capital Noruega es una ciudad manejable y con mucho encanto.
Es un excelente punto de partida para visitar los fjordos o la histórica y colorida ciudad de Bergen (con microclima propio por la corriente del golfo) y su topografía ofrece vistas impresionantes desde el Holmen-Kollen la estación de deportes de invierno y acceso al parque natural de Oslo. Siendo una ciudad costera ofrece, con su Aker-Brygge, un puerto deportivo concurrido con excelentes restaurantes con vistas al mar.
También en Oslo se puede visitar el Oseberg, un auténtico barco vikingo, del siglo IX totalmente intacto, así como el Museo de Oslo. El aeropuerto de Oslo está a más de una hora de camino de la ciudad, por lo que es recomendable coger el tren de alta velocidad.
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